Como es normal en la niñez e inocencia, cada uno de nosotros nos vamos culturizando según las vivencias que suceden en nuestro entorno. En mi ciudad natal, muchos de mi generación escuchábamos por la tele y la radio lo que marcaba en ese entonces la cultura en Cali, llegando a pensar que la ciudad era “la cuna de la salsa”. Cuando ya era una adolescente, solo quedaba ir a bailar y gozar de esta maravillosa música convenciéndome cada vez mas que Cali era una ciudad negra por excelencia con su trópico y alegría, algo que me hacía sentir que había nacido en la ciudad perfecta.
Al escoger mi carrera profesional en música, fuí descubriendo cada vez más algunas notas que me iban desalentando sobre la verdadera identidad de mi ciudad, que no habían tenido origen aquí y que me habían acompañado casi la tercera parte de mi vida, una realidad que no era verdad, algo así como cuando de niños nos vamos enterando poco a poco que Dios no es el que nos lleva el regalo a la cama.
Cali la ciudad llamada la sucursal del Cielo, debió haber sido también nombrada "la capital del baile salsero", porque se puede decir que esta ciudad si tiene su propio estilo de bailar.
¿Pero que paso con nuestra música? ¿Dónde estaba y cual era nuestra propia identidad? no solo en Cali si no en las demás poblaciones que la rodean, ya que esta es la ciudad principal de la región.
Muchos años atrás desde Puerto rico y Cuba algunos musicólogos pidieron a coleccionistas de la música en Cali que enviaran un reportaje o articulo sobre nuestra música, pero éstos solo podían enviar artículos sobre salsa, los mismos que hablaban del movimiento salsero y como este iba construyendo “identidad” . Sin embargo los musicólogos extranjeros no llegaban a despejar la incógnita , y es que “la salsa no nació en Cali”.
Desde 1997, ha renacido la identidad de nuestra ciudad, y a buena hora se nos ha ido respondiendo la critica pregunta. Todo esto gracias al sentir una ciudad joven llena de patria y creación que con orgullo puede demostrar que si tiene algo que mostrar al mundo, a través del Festival Petronio Álvarez, el que ha hecho partícipe al mundo de la creatividad de la música del Pacifico Colombiano.
Una música relativamente nueva y rica en ritmos, que brota como oro desde lo más profundo de los ríos. Sonidos que se ocultaban en la profundidad de la selva y cuyas hermosas frecuencias jamás el oído del citadino había alcanzado a escuchar.
Esta música con su Diosa principal la Marimba de chonta, ha desfilado por décadas y décadas en los pueblos del pacifico con alabanzas, alegrías y tristezas que sale de los mas profundo del alma de los que habitan estas tierras, y que por pura armonía produce que el verde se sienta más verde y que los ríos con su canto se acompañen del piano de la selva; es un florecimiento donde cada sonido se ha ido propagando por toda la región del pacifico como flor de campo que se fecunda permanentemente llena de vitalidad, revelandose a la tierra como una más de sus verdaderas hijas.

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