FESTIVAL AFRO DE ESMERALDAS


“Esmeraldas es la cuna de la población Afroecuatoriana desde que en el año de l553 llega a sus costas una embarcación en naufragio, con un grupo de esclavos africanos triados por el capitán Español Alonso de Illesca, que luego estos aprovechándose de la situación se fugan “monte adentro” con parte del armamento y diversos pertrechos. La población negra primero entra en confrontación, para llegar posteriormente a una alianza con los aborígenes Nigua y posteriormente con los Cayapas” (reseña de artículo de Revista Pacífico Sur, n.2).El negro Esmeraldeño crea una nueva cultura, aportando todo su bagaje, tomando prestado elementos de los españoles y adoptando tradiciones y costumbres de las comunidades aborígenes.Hoy por hoy, es gratificante saber que a pesar de la influencia del modernismo, las expresiones negras siguen todavía casi intacta, gracias a que viejos y sabios nunca se resignaron a que su identidad muriera. Este el caso del grupo de mujeres Cantaoras de San Lorenzo que a través de las enseñanzas de sus ancestros continúan siendo portadoras de sus memorias y vivencias.Por estas razones jóvenes, artistas, intelectuales y el municipio esmeraldeño consientes de ello, han creado eventos donde no solamente se expresa la música y la danza tradicional sino también las nuevas propuestas de esta generación.Los Festivales de Música y Danza Afroecuatoriana, que se realiza desde hace tres años en Esmeraldas con un hermoso escenario natural como son sus playas y palmeras bajo el sol de Febrero (alrededor de las fiestas de Carnaval), convocan una buena cantidad de visitantes nacionales y extranjeros, no solo para realizar turismo, si no también para apreciar todo el evento que se realiza durante cuatro días. Siendo este último el objetivo principal que se ha propuesto la administración local como medio de resaltar aún más los riquísimos valores tradicionales de los negros, permitiendo además de una mayor apropiación entre los miembros de la comunidad, un intercambio cultural con otras poblaciones.Así, Bambuco viejo, Andarele y Chigualos son algunos de los ritmos tradicionales del litoral pacifico que podemos conocer, y que no solo pertenecen a Ecuador si no también a la costa sur de Colombia donde tienen en común la Marimba de Chonta.Uno de los grupos que conmocionó, en el último festival, al público Esmeraldeño fue precisamente el grupo Ecos del Pailon, el mismo que esta conformado, en su parte vocal, por mujeres cantaoras de San Lorenzo, de la cual una de ellas ha llevado con su gran voz estos cantos al otro lado del Atlántico. A ritmo de arrullos, y toques tradicionales, el público literalmente enloqueció con la fuerza interpretativa y sentimiento de este grupo, lo cual permite avizorar que la música ancestral, por lo menos en cuanto a receptividad, goza de buena salud; pese a que, lastimosamente en lo que se refiere a reproducción de nuevos músicos e interpretes, parecería que el camino se ha vuelto tortuoso. De ahí, justamente la importancia de las iniciativas del municipio, que permite el encuentro entre varias generaciones y la identificación de la maravillosa música que esta en peligro.Además, este evento tiene una amplia programación, que es inaugurada primero con la participación de grupos tradicionales como los de Perú con su cajón percutido, o Colombia con cumbia y currulao, sumándose además como en el pasado festival diversas manifestaciones como las de Brasil con la muestra de la danza capoeira, Cuba a ritmo de son, México con sonidos de xilófonos mas académicos, o la de los Estados Unidos con su baile Tap. Todas, expresiones de origen de negro, que convergen en una gran muestra de alegría y colorido, como son también todas las danzas que participan en el concurso de este festival.Al llegar la noche, los músicos invitados que tocan nuevas propuestas; así la salsa que viene de Colombia y la rica bomba Ecuatoriana son los que prenden la rumba y le dan el preámbulo a la premiación de todos los grupos concursantes y que le da el final al festival.Más allá de las largas discusiones entre los miembros del jurado, la espera ansiosa de los artistas que también debaten favoritos, y la participación espontánea y acalorada entre los asistentes, que se convierten también en jueces, nos encontraremos con el gran debate ente los tradicionalistas y quienes proponen la necesidad de elaborar nuevas propuestas a partir de la herencia cultural; todo lo cual permite un intercambio de opiniones que permite observar que las expresiones negras están vivísimas y siguen caminando.Al final del festival, le complazca o no el dictamen del jurado, solo queda el gusto, el saborcito y la picazón de regresar en Agosto, a las fiestas tradicionales de la ciudad, donde también habrá espacio para las mismas manifestaciones, el mismo sabor, nuevas discusiones sobre grupos, y por supuesto el calor humano de siempre. Si por algún motivo, Agosto no le es suficiente, el cuarto festival estará allí esperando por este intercambio cultural que abre sus enormes brazos a ritmo de las más variadas expresiones negras; así que aliste zapatos y caderas para el meneo, pero por sobre todo el intelecto, por que discernir cual de todos los grupos es mejor, será casi, casi, imposible.
Articulo Publicado en la revista 361º 2 edicion 2004 por
Marisol Rivera Alzate.Música y Etnomusicóloga.

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